La señora Fine sonrió.
—Corrieron en cuanto se enteraron de que estabas aquí. No pude seguirles el ritmo. No despertaste al Sr. Brook, ¿verdad?
—Está bien. No es tu problema aunque se despierte —respondió Maya, pensando que quizá Alexander merecía no dormir bien todos los días—. Me pregunto si… realmente se sintieron decepcionados cuando no estaba.
—Bueno, incluso si no estás aquí, todavía tienen al Sr. Brook, ¿no? —la consoló la señora Fine.
Maya miró los tres rostros adorables frente a ella,