Yvonne solo esperaba que Maya no la decepcionara después de haberla hecho pasar por semejante humillación.
Pasó el tiempo y la llamada de Maya nunca llegó.
Incapaz de seguir esperando, Yvonne tomó la iniciativa y la llamó.
—¿Cuándo vas a llevar a Alexander al bar? —preguntó con impaciencia.
—Lo he pensado mejor. Este método es demasiado arriesgado. Si Alexander descubre que estamos conspirando contra él, nos destruirá —respondió Maya.
—¿Qué quieres decir? ¿Vas a romper tu palabra?
—Pensaré en o