—¿Estás intentando evadir tu deuda? ¿Hmm?—
—…Solo por esta vez, ¿de acuerdo?— En ese momento, ser descarada era su única opción.
Aún no había saldado la deuda del Rolls-Royce y ahora se sumaba un reloj. ¿Pretendía llevarla a la ruina?
—No te preocupes. Alguien lo compensará en tu nombre.—
Maya quedó atónita.
—¿Quién?—
Alexander no respondió. Aflojó su agarre y sus pupilas negras volvieron a ser indescifrables.
Maya lo observó darse la vuelta para marcharse. De inmediato lo siguió.
—¿Quién va a