22. ¿Quién era mi padre?
Tragando saliva, Dayleen camino detrás de la abuela de Annika con el corazón palpitando de ansiedad.
—Eryn era un sol. El de toda persona que la conociera, en realidad —dijo la abuela, guiándolas hacia adentro—. Y tú… tienes su fuego. No solo hablo de que seas de la manada de fuego, hablo de lo que hay en tu corazón. Viene de familia, supongo.
Se sentaron junto a la chimenea mientras el atardecer hacia brillar los cristales con una luz dorada muy hermosa.
Dayleen sentía que algo se removía