122. Esa noche fue un error
El sol de la mañana iluminaba los ventanales del palacio de Aryndell, tiñendo las paredes de tonos dorados. Los guardias se cuadraron al verla cruzar el umbral con paso firme, su capa ondeando a su espalda y el cabello recogido en una trenza que caía sobre su hombro. A pesar del cansancio, Dayleen emanaba autoridad.
Llevaba consigo la noticia de la victoria en la manada de Fuego, la destrucción del engendro de Hades… y el nacimiento de sus hijos.
Fue conducida de inmediato al salón del Trono, d