121. Debo seguir mi camino
Después de los acontecimientos de los últimos días, al fin parecía que todo estaba normal.
El amanecer llegó con un cielo claro y brillante sobre la manada de Fuego. Tras la noche marcada por el nacimiento de los gemelos de Dayleen, la calma parecía haber vuelto, aunque fuera por un instante.
Aria despertó.
El primer aliento que tomó fue doloroso. El cuerpo aún le ardía, como si fuego líquido corriera bajo su piel. Se incorporó con esfuerzo, y miró alrededor.
Estaba sola.
En un cuarto peque