119. Algo oscuro se mueve dentro
Las personas de la ciudadela subterránea de la manada de Agua respiraban con más vida al día siguiente. Las antorchas estaban encendidas en cada esquina, los niños salían de los dormitorios ocultos y los guerreros, aunque aún heridos, ya caminaban con dirección y propósito.
Tener a su Alfa entre ellos les había devuelto la tranquilidad, al igual que recibir a su nueva Luna.
Dayleen se había levantado temprano, a pesar del dolor punzante en su vientre. Sabía que era el resultado del uso constan