106. Destituir a la Heredera
Nada permanecería quieto para siempre, y menos cuando el futuro del reino estaba en juego.
El cielo sobre Aryndell estaba despejado, pero en el corazón del imperio, se gestaba una tormenta silenciosa.
Desde el anuncio de Dayleen como heredera al trono, la admiración inicial entre el pueblo había comenzado a agrietarse. Primero fueron susurros. Luego, miradas. Después, pequeños grupos murmurando en las esquinas, contando historias… cosas que ella nunca había hecho.
—Dicen que fue ella quien ince