Lucas bajó a las nueve de la mañana con una presentación impresa de cuarenta páginas.
No en espiral. Grapada en la esquina superior izquierda con la cantidad precisa de grapas para que el documento se abriera bien sin que las páginas del fondo se resistieran, que era un detalle que nadie apreciaría explícitamente pero que Lucas había calculado porque era la clase de detalle que importa cuando alguien está leyendo algo que tiene que entender completamente.
Había cuatro copias sobre la mesa del d