El sobre con el sello del Parlamento Europeo llegó a las ocho de la mañana. Blanca rompió el precinto con el abrecartas de bronce, de pie junto a la ventana de su despacho en Bruselas. Sacó el documento. Una sola página. Tinta negra. Membretes oficiales. Leyó el párrafo central. El papel tembló entre sus dedos.
Diez días. Comparecencia ante el pleno del Comité de Asuntos Legales. El asunto, impreso en negrita: posible conflicto de interés de la presidencia.
Blanca dejó el papel sobre el escrito