Capítulo 97 —Unos ojos bonitos
Narrador:
Franco terminó separándolos a empujones, con el rostro rojo del esfuerzo.
—¡Basta los dos! —tronó, con la voz áspera —Si van a matarse, lo hacen después. Ahora, al despacho.
Los dos respiraban agitados, con las caras marcadas por los golpes. Renzo, con el labio partido y la mirada todavía encendida; Luigi, con la mejilla enrojecida y el cuello marcado. Ninguno habló. Solo caminaron detrás de Franco, como dos animales contenidos a la fuerza.
Al llegar al