Capítulo 66 —El primero
Narrador:
Dinorah seguía aferrada a él, con las piernas aún enredadas en su cintura y la espalda pegada a la pared que todavía vibraba con el eco de lo ocurrido. El aire era denso, cargado de sudor y deseo, pero también de algo más peligroso: la certeza de que no podían volver atrás. Mateo le acarició el rostro con la frente pegada a la suya, la voz ronca, quebrada.
—No tiembles así… —murmuró —o no voy a poder soltarte nunca.
Ella abrió los ojos despacio, encontrándose