Capítulo 67 —Plantado
Narrador:
Dinorah tomó aire, apartándose un poco, y con un gesto rápido llevó las tazas a la sala. Las dejó sobre la mesa baja y se dejó caer en el sofá, cruzando las piernas con un intento torpe de recuperar la compostura. Mateo se sentó a su lado sin pedir permiso, girándose hacia ella. La observaba con esa calma peligrosa, pero sin la arrogancia de antes; ahora parecía simplemente un hombre decidido.
—¿Qué esperas de esto, Emiliano? —preguntó ella al fin, con la voz baja