Capítulo 42 —El escape
Narrador:
Mateo caminaba de un lado a otro por la cabaña de Eros, como un león enjaulado. El reloj marcaba de madrugada, pero el insomnio era un huésped habitual en sus noches. El sonido del celular vibrando sobre la mesa lo hizo detenerse en seco.
—¿Sí? —respondió, seco, sin siquiera mirar el número.
—Señor Adler. —la voz del otro lado era grave, con ese profesionalismo que solo alguien de su círculo más cercano manejaba —Soy yo.
Mateo relajó apenas los hombros. Era el in