Mundo ficciónIniciar sesiónEl mail los tomó por sorpresa dos días después, a última hora del sábado. Lucía advirtió la expresión incrédula de Mauro, y antes de que pudiera preguntar nada lo vio pararse de un salto, los brazos en alto como si gritara un gol. Giró hacia ella eufórico y se detuvo justo a tiempo antes de agarrarla por ambos brazos y sacudirla de pura alegría.
Intrigada, Lucía rodeó ambos escritorios y l







