Mundo de ficçãoIniciar sessãoDebo haberme adormecido.
Lo siguiente que registré fue unos dedos tamborileando en mi hombro. Alcé la vista, encandilada por el sol del mediodía, y encontré a Ariel parado frente a mí, carpetas bajo el brazo y una expresión reprobadora en su carita adorada, que iba perdiendo los últimos rasgos infantiles. Me pasó por al lado para abrir la puerta y entró sin volver a mirarme. Arrastré los pies tras él y los dej







