Dana
El sol que atravesaba la cortina me despertó. Peter me estaba abrazando por lo cual lo primero que vi fue su hermoso rostro.
El cabello le apuntaba a todos lados, sus labios estaban entre abiertos, su aliento rebotaba en mi rostro. Desde donde estaba, podía ver a la perfección su cicatriz en el mentón de cuando era tan solo un niño.
Estaba enamorada es obvio, Peter solo existía y yo estaba allí: a sus pies.
Íbamos a tener un bebé y teníamos una hermosa hija.
Nuestras vidas estaban mejor nu