Osiel y Edur pasaron toda la noche en vigilia, la inquietud por la ausencia de Otto y Alana en la mansión no les permitió cerrar los ojos, el viento rugía afuera, trayendo consigo un frío implacable que parecía atravesar las paredes, al igual que la nieve, ambos Alphas se sentaron junto a la chimenea, sus expresiones reflejaban tanto preocupación como el esfuerzo por mantenerse optimistas.
— ¿Crees que Alana esté bien? — preguntó Edur, rompiendo el silencio, su voz era baja, casi temerosa, como