Blanca caminaba lentamente hacia la habitación de Becca, con una bandeja en sus manos que sostenían una cena deliciosa y humeante. La noche era oscura y silenciosa en la casa pues Gregory estaba en su dormitorio tomando su baño (o eso ella creía), pero el corazón de la muchacha latía con inquietud lo cuál siempre lo ocurría últimamente cuando debía servirla a ella. Abrió con lentitud la puerta de la habitación de Becca, la joven dormía... Dejó la bandeja y se acercó para despertarla, observándo