Tom había pasado una noche bastante agotadora después de dejar a Izzie con su familia en el hospital. Su mente estaba llena de preguntas sobre cómo había terminado siendo el salvador de esa mujer y esas niñas. Se sentía abrumado y confundido. Decidió que necesitaba un momento para sí mismo, así que optó por ir a una cafetería cercana a tomar un café y reflexionar sobre lo ocurrido. Mientras se sentaba en una esquina apartada de la cafetería, Tom miraba ausente la taza de café humeante frente a