El pequeño cachorro, ahora un poco más limpio y menos tembloroso, dormía envuelto en una manta vieja en el asiento trasero del coche. Su respiración pausada era apenas un susurro, y de vez en cuando daba un pequeño respingo, como si soñara. Mariposa conducía con cuidado, los nudillos blancos sobre el volante. Cada tanto, miraba por el espejo retrovisor. Momo dormía con la boca entreabierta y una sonrisa inocente, mientras Maggie observaba por la ventana, en silencio, con esa expresión difícil d