El picnic en Central Park había sido más exitoso de lo que Mariposa se atrevía a esperar. El aire fresco, la risa de Momo, la actitud más relajada de Maggie, incluso la presencia silenciosa pero estable de Seven... Todo parecía indicar que aquel sábado podría ser recordado como uno de los buenos días. Pero fue al regresar a casa, cuando Momo ya dormía profundamente sobre el asiento trasero y Maggie estaba a su lado en silencio, que Mariposa sintió que algo aún estaba por resolverse. Después de