— Pa… ¿papá???— susurró la joven completamente asustada mientras Kyle la abrazaba aún en la cama. — Si querida, no pensarías que te dejaría acá por siempre para ser la putita de este infeliz con aires de no sé qué… te vienes conmigo YA — dijo Francis de forma amenazante sin dejar de apuntarlos con el arma. Kyle había puesto en alto sus manos y se había colocado con el cuerpo semidesnudo delante de la joven para protegerla. — Por favor, hablemos, déjenos vestirnos al menos…— le suplicó a su ¿sue