Capítulo 4. Deseo reprimido
Viola cerró la puerta de su habitación con fuerza y se apoyó contra ella, respirando agitada. Sus muñecas todavía le ardían donde Lionel las había apretado. Se miró en el espejo de cuerpo entero y una sonrisa lenta y peligrosa se dibujó en sus labios.
—Hijo de puta… —susurró.
Le había dolido. Pero también la había excitado de una forma que no esperaba. La fuerza de sus manos, la rabia en su voz, la forma en que la miró… Hacía eones que no era tratada de ese modo. La mayoría de los hombres se ar