Capítulo 39. La Cama de hospital
La enfermera regresó después de un rato que a Viola le pareció excesivamente largo.
—Puede pasar unos minutos —dijo con tono profesional—. Solo un familiar a la vez. Y no toque los equipos por favor.
Viola asintió una sola vez. Se levantó de la silla de plástico sin mirar a Diana, que seguía sentada al otro lado de la sala de espera con los ojos hinchados. Caminó hacia la puerta de doble hoja de la Unidad de Terapia Intensiva con el mismo paso firme con el que entraba a las juntas de su consejo