Capítulo 38. El Hospital
El avión aterrizó con suavidad. Viola bajó la escalerilla con el abrigo negro cerrado hasta el cuello y el bolso de diseñador apretado contra el costado. El aire de la ciudad la golpeó de inmediato: más húmedo, más pesado que el de Nueva York. Un auto negro de lujo la esperaba en la pista, exactamente como Paul había prometido. El chofer, un hombre de mediana edad con traje oscuro e impecable, abrió la puerta trasera en cuanto la vio aproximarse.
—Buenas noches, señora Lannister. Todo está list