Seven cerró la puerta del patio con lentitud, asegurándose de no hacer ruido mientras volvía a atravesar el pasillo en penumbras, camino a su habitación.Todo estaba en silencio, tanto que solo el sonido de sus pasos se oían. Y el eco se perdía entre las paredes antiguas de la mansión, y aun así, algo vibraba dentro de él. Una tensión extraña que no tenía que ver con el cansancio del día ni con las preocupaciones de siempre. Era ella. Mariposa. Esa mujer extraña que había contratado para cuidar