Luego de eso, Kyle se la quedó mirando por un momento en silencio y se generó una especie de clima íntimo. Sin pronunciar palabra terminó con su pie y le dio la espalda para prender el agua de la gran tina que estaba en la esquina del baño. Y ella lo miró extrañada. — ¿Qué haces? — le preguntó alzando una rubia ceja. Pero él no dijo nada, solo se arremangó la camisa, y probó el agua, no llenó mucho la tina y luego cerró el grifo. — Ven, haremos algo...— le respondió en cambio y tomó su mano con