Tom se encontraba sumido en sus pensamientos, tratando de desentrañar los misterios que envolvían a Izzie. Su historia parecía tan misteriosa como la suya propia, y no podía evitar preguntarse qué secretos ocultaba detrás de su mirada bella e intrigante. El sonido de la naturaleza y el canto de los grillos junto a los murmullos de la noche se filtraban por la ventana abierta, intentando dispersar el olor a pintura fresca que aún impregnaba el altillo. Tom había rechazado la oferta de dormir en