Capítulo 52. Misión en la mina.
— ¡Suéltame! ¡Suéltame!
gritaba el niño mientras el eco repetía su queja.
Królik caminó triunfante hasta detenerse delante de sus compañeros, todos ellos miraban con bastante curiosidad al pequeño atrapado bajo el brazo del conejo.
Por su estatura y por el tono de su voz estaban seguros que era un niño, pero su apariencia no parecía para nada a la de un niño humano, debajo de toda esa mugre podían ver que la piel del pequeño era tornasolada como si su carne estuviera hecha de aceite y s