Capítulo 44. Con sabor a miel
Zinnia frunció un poco el ceño al sentir el brazo de Birgrem alrededor de su cintura, antes de poder quejarse por las confianzas del oso sus labios estaban atrapados en el beso del karhu.
La loba se quedó muy quieta y cerró los ojos, su cuerpo fue aprisionado suavemente contra el cuerpo de Birgrem y sus labios se llenaban del sabor del oso y del sabor dulce de la miel.
Fue el beso más largo que haya tenido, no es que ella tuviera la costumbre de andarse besando con los machos, en realidad