Suelto un largo suspiro mientras observo el ocaso, disfruto esta soledad sobre un risco que me da vista de la infinidad del bosque de Hadima.
Necesitaba este escape porque siento que me ahogo en la manada.
Todos tratan de ser comprensivos conmigo y hacen su mayor esfuerzo para hacerme sentir mejor, pero lo único que logran es hostigarme.
—¡Aquí estás!
Aprieto mi cabello cuando escucho la voz medio chillona de mi hermana, que martilla en mis oídos de forma insoportable.
—Quiero estar solo —senten