Debía estar loco para seguir en el mundo terrenal, su misión había terminado cuando el hada huyó por cuenta propia, lo que quedaba en el cuerpo de esa bruja era una leve huella, disfrazada de tatuaje, para que su espíritu no se escapara.
Su mayor traición solo fue quedarse, si no también haberse dejado seducir por una bruja. No lo podía negar, había sido la mejor experiencia que había tenido en su perra vida, ninguna demonia se comparaba a ella.
La siguió con la vista, desde que salió del río,