Esperaba dentro de la camioneta junto a su pequeño Daemon, el chofer y su asistente Raquela. Acaricio la melena pelirroja de su hijo, era el vivo retrato de Siebog. Miro la hora en su teléfono, ya habían pasado 7 minutos, pensó en el plazo de 10 minutos que le había dado a Siebog para irse con ella.
Fue algo absurdo dejarlo pensar en Daemon con un doble sentido, pero todo en la vida era una prueba, el debía aprender una lección. Es estar dispuesto a compartir, sentir en un momento que las tard