Se le erizo la piel ante la confesión de Bondia.Tambaleó del susto.
Necesitaba hablar con Bruna y Sofía, no podía esperar, salió de la habitación, casi vuela la escalera, sus pasos impetuosos estaban fuera de si.
—¡Doña Bruna....!—Tenia el pecho agitado, como si el corazón se le fuera a salir por la boca. Pronto diviso su rostro sin un atisbo de emociones, la que parecía sorprendida era Sofía.
—¿Qué pasa princesa?.—Está se levantó del sofá, se acercó a ella. Permanecía quieta en el umbral de la