Peligro latente.
Justo en ese momento Alice ingresaba al calabozo, deteniéndose al frente de la jaula en la que está Isaías, totalmente encadenado y haciéndole mucha fuerza a las cadenas para romperla. Ella sintió mucho dolor al ver a su hijo de ese modo.
—Mi pequeño—, murmuró con voz lamentosa y abrió la cerradura; se acercó para sentarse a su lado y sin temor a que él le pudiera lastimar le pasaba la mano por la cabeza.
—Mamá—, la llamó Isaías cuando volvió en sí, su mente era como una laguna llena de profund