Deseo ardiente.
En la manada, después del mal momento, celebraban bailando, bebiendo y comiendo hasta que llegó la parte que muchos lobos adoran: correr transformados bajo la luz de la madre luna. Encabezados por su alfa atravesaron el bosque sintiendo como el frío de la noche se incrustaba por su pelaje, y era sumamente refrescante. Al llegar a un punto claro en la colina todos aullaron a combinación. No obstante, en ese preciso momento, en la aldea de cazadores más cercana, Harold estaba siendo iniciado, cor