En los sucesivos días, se dedicaron a disfrutar el tiempo que les restaba en la finca. Eventualmente, volvieron a las cabalgatas y natación en la piscina climatizada que tenía el lugar, sin esforzar la salud de Federico.
El hombre casi enloquece cuando vio a su esposa con su diminuta bikini. Se acercó a ella y la besó acariciándola con desesperación, tenía que hacer un esfuerzo sobre humano para no poseerla allí mismo.
La llevó hasta una reposera grande y se puso a su lado, frente a ella.
Empezó