Elizabeth seguía adelante como podía. No comía mucho, y cada día se sentía más débil. Aun así, se obligaba a ponerle fuerza a todo lo que hacía. Estar con su familia la sostenía. Y ahora que Victoria había cambiado tanto con ella, se había convertido en un gran apoyo. Laura también iba a menudo a verla, llevándole ánimo y compañía.
Esteban trabajaba incansablemente, tratando de equilibrar su rol como abogado y hacerse cargo de todo lo que Alfonso ya no podía manejar. En cuanto a Alfonso, comenza