Luego de varios días intentando que Elizabeth recordara algo sobre ellos, Federico tuvo que aceptar que estaba siendo más difícil de lo que imaginaba.
Le quedaba sólo un recurso más: llevarla a conocer a Lucas y ver qué sucedía.
Mientras tanto, y a pesar de las advertencias de Federico y los regaños de Lucía, Pablo seguía insistiendo en conquistar a Elizabeth. Pero ella, en su interior, sabía que nunca podría amarlo, al menos no como él esperaba.
En cambio, el misterioso hombre que iba todos los