—¿Dónde está Demien? — preguntó Neta-lee, con la mirada fija en el final del pasillo, cuanto su cuñado se reunió con ellas.
John le tendió una botella de agua a su mujer, que aún cuando ella negó quererla, la aceptó y luego le tendió el vaso de cartón a su hija. Noah le ofreció una botella de agua a Neta-lee y ella le regaló una sonrisa agradecida y el pequeño le correspondió con una pequeña sonrisa tímida.
—Dijo que iría al sanitario — respondió John.
Neta-lee, de por sí tensa, al oírlo se