Neta-lee se revolvió inquieta sobre la cama.
Algo a la distancia le molestaba. Era un murmullo. Un zumbido que se escuchaba ahogado en alguna parte y que estaba irritando su sueño.
Giró la cabeza contra la almohada, con los labios fruncidos y el ceño también, intentando evitar el incesante sonido que no la dejaba descansar. Se revolvió entre las sábanas, intentando huir, pero nada de lo que hacía — ni siquiera ocultar la cabeza bajo la almohada —, era suficiente para escapar de aquella infer