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En mis manos aún sostenía la foto del pequeño integrante en la familia Máximo, ese pequeño punto blanco era mi hijo y aún no me cabía en la mente.

- Niños, porque no van con Ana, mi asistente, para que les de una paleta- mis hijo asintieron alegres ante la mención de dulces, no necesitaron más para salir de un salto abriendo la puerta de par en par, me encontré con la calida mirada de Sara quien me aseguró desde la ventana que los cuidaría.

Un nudo en mi garganta formó al ver la cara de Gabriel
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