Estaba apunto de contestarle pero mi estómago rugió realmente fuerte
- Oíste eso, Andrea creo que tenemos un León en la casa- mis mejillas se tornaron rojas de vergüenza ante su comentario, pues aún que había desayunado mi estómago exigía más comida.
-¡Tendremos que alimentarlo antes de que nos coma!- dijo tomándome de la mano y avanzando hacia la cocina
- ¡Quiero una pizza! - dije con cara tierna
- ¿Una pizza?- dijo con cara de confusión
- Siii-
- Bueno tendremos que pedir una por teléfono por