24. Inquebrantable parte II
Casi se me cae el teléfono al suelo. De todas las cosas que pensé que preguntaría, esa no se me paso por la cabeza. Le mire, seguía preocupado y expectante. Entendí que había estado pensando en eso desde el momento que le avisaron de mis nauseas. Sin embargo, me sentía lo suficientemente segura como para responderle:
—No estoy embarazada, Nicolás. Simplemente es un malestar. Algo pudo caerme mal o simplemente el encierro del lugar. He estado a tope hoy de trabajo, el estrés suele debilitarme y