13. Enfrentando miedos, parte II
Aquel grito solo consiguió enojarlo más. Se levantó de tirón, la silla cayó tras él, haciendo un pequeño estruendo. Me rodeo y cogiéndome por las axilas, me puso de pie.
Le di manotazos en las manos para que me dejara. Me dio la vuelta, pegándome a su pecho y sujetándome con las manos en mi caja torácica, con fuerza. Incline la cabeza, buscando morderlo, pero alzo la cabeza, impidiéndomelo con su gran estatura.
—Nicolás, de verdad, tengo que enviarle algunas cosas a Mara. –Si no podía por las