El mundo se derrumba a mí alrededor, una pesada cortina se desbarata frente a mí y siento como la ira que constantemente trato de apaciguar cobra fuerza a cada momento. Sandro es un enfermo, un hombre con algún trastorno; es un maldito psicópata. No sé nada de psiquiatría, pero estoy segura de que mi tío está mal de la cabeza. Mi respiración se acelera en un intento de evitar esta sensación de ahogo que me embarga.
Las crisis son de lo peor y cada vez que se presentan siento que me muero.
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