Volteo a ver a la mujer de al lado. Es bonita, aún no es tan pálida como lo será cuando inicie el experimento. Toco su muñeca, es cálida, no gélida como el de Catarina. Su nombre anterior no lo conozco, pero el nuevo, otorgado por el doctor, es Valentina.
Me quito el visor rápidamente, mi pecho sube y baja frenéticamente. Aún siento la derrota y tristeza en mi interior, pero sé que esos sentimientos no son míos, no realmente. La aguja está llena de nuevo, lo que lo succionó en primer lugar lo d