Capítulo 23: Cara a cara
El cielo de Londres estaba cubierto de nubes bajas, del mismo gris que los pensamientos que pesaban en la cabeza de Alejandra mientras salía de la consulta médica.
El bebé estaba bien. Su corazón palpitaba fuerte, firme, como un tambor lleno de vida.
Cada vez que lo escuchaba, Alejandra sentía que el suyo se desbordaba de amor.
Pero también de un miedo agudo, profundo, que no lograba espantar ni con las mejores noticias.
Aquel bebé lo cambiaba todo. Le daba sentido a