La luz de la mañana se filtraba suave a través de las cortinas, tiñendo la habitación con un tono dorado y tibio. Alejandra se estiró entre las sábanas, con la piel aún sensible por la noche anterior. Su cuerpo desnudo se enredaba en el calor del lecho compartido, y por primera vez en mucho tiempo, despertaba sin ansiedad, sin sombras. Solo con una sonrisa que le nacía desde lo más profundo del alma.
Se incorporó lentamente, arrastrando la manta hasta cubrir su cuerpo, aún húmedo por el leve ro